31 diciembre 2015

La Star Wars del siglo XXI

Antes de nada: si no habéis visto la nueva de Star Wars, dad la vuelta, que este post está lleno de destripes de la película. Avisados quedáis, que luego no quiero lloros, denuncias ni encapuchados con intenciones homicidas esperándome en el portal de mi casa... otra vez. En segundo lugar, que quede claro que este texto está escrito por alguien que si bien no tenía edad suficiente como para recordar haber visto la trilogía original en el cine, sí que respiró durante su infancia y adolescencia los Episodios IV, V y VI y vio cómo se estrenaba el Episodio I cuando ya era universitario. Así que mi visión es la de una persona que ve cómo su infancia ha sido (y está siendo) pisoteada una y otra vez por la industria del entretenimiento actual.


La Star Wars del s.XXI

Antes de comenzar con mi visión particular de Star Wars: El Despertar de la Fuerza, me gustaría hacer una brevísima reflexión. Es referente a la revisión de los mitos y de las grandes historias. Vivimos una época de remakes, reinterpretaciones y actualizaciones de contenidos que tienen unos pocos años. Hemos perdido la cuenta las veces que DC ha tenido que hacer borrón y cuenta nueva con sus Crisis Infinitas, el cine sin ideas se alimenta ahora de reformulaciones de los cómics de Marvel y de los dibujos animados de los años 80, como Transformers o Las Tortugas Ninja. Incluso los videojuegos, una industria que acaba de nacer, ya cuenta con reboots como el de Lara Croft y con futuras remasterizaciones, como la de Final Fantasy VII. Me voy a ir a un extremo durísimo: la escritora de Crepúsculo está volviendo a escribir su saga pero haciendo un gender bender, un cambio de sexo a todos los personajes. Crepúsculo ha recibido su primera revisión apenas diez años después de su primera publicación.

Sin embargo, si echamos la vista atrás, vemos que las grandes obras de las artes universales permanecen intactas. Sí, es cierto que ha habido algunas reinterpretaciones (esto se ve mucho en la danza y el teatro), pero las obras originales siguen siendo tan actuales como siempre. Comentaba en mi post sobre las rebajas en los videojuegos si a alguien se le ocurriría espetarle a "Casablanca" que por ser en blanco y negro ya no es una obra entendible hoy en día. Lo mismo podríamos decir de "El Requiem" de Mozart, "El Quijote" de Cervantes o de cualquier obra que haya resistido el paso del tiempo. Siguen siendo igual de comprensibles hoy en día.

Miremos lo que pasa con las obras actuales y su brevísima existencia. Nos dicen que en Final Fantasy VII Remake hay que cambiar el modo de juego porque los turnos no gustan. ¿Y si alguien quisiera cambiar los colores de la Fábula de Aracne (aka. Las Hilanderas) porque ya no se llevan hoy en día? Ahora pongamos esto en la tesitura de la continuidad de una obra. Hablemos de cómo esta forma de pensar hace que con Star Wars: El Despertar de la Fuerza nos encontremos ante un cambio profundo en Star Wars que la introduce de lleno en el s.XXI, buscando agradar a los espectadores jóvenes y no mirando atrás y tratando de mantener una coherencia. Por cierto, esto fue lo mismo que hizo George Lucas con la segunda trilogía. Pero centrémonos.


La Star Wars del s.XXI


Star Wars y las nuevas generaciones


No se ofusque con este terror tecnológico que ha construido. La posibilidad de destruir un planeta es algo insignificante comparado con el poder de la Fuerza.

Darth Vader, masmolando.

Esta frase es toda una declaración de intenciones. El Imperio ha construido una estación espacial capaz de reventar planetas, un portento de la tecnología, algo inimaginablemente poderoso, pero Darth Vader nos habla de algo llamado "La Fuerza". A lo largo de la trilogía original vemos un pequeño contrasentido: por un lado, comenzamos a comprender lo que es La Fuerza, algo que mantiene unida la galaxia, que fluye entre todas las cosas, que da vida. Los jedi y los sith usan la fuerza para realizar pequeñas proezas físicas y mentales, nunca nada de una magnitud tan devastadora como destruir un planeta. El jedi más poderoso jamás nacido, Anakin Skywalker, no parece esgrimir el poder destructivo de la Estrella de la Muerte, pero aún así comprendemos la grandeza de la Fuerza. Es algo intangible, incognoscible, un principio de vida que da sentido a la existencia.

Por otro lado... pues por otro lado tenemos a un Imperio gobernado por Palpatine, Lord Sidius, un sith, que parece obsesionado por afianzar su poder en estos terrores tecnológicos. Una obsesión compartida por la Primera Orden de Star Wars: El Despertar de la Fuerza con la construcción de su nueva arma. Aquí entran en conflicto varios elementos y los menos importantes (por desgracia) son los argumentales. J. J. Abrams ha hecho con Star Wars lo mismo que hizo con Star Trek: recontar una historia ya contada. Cogió elementos que los aficionados reconocerían y les dio la vuelta, contando la misma historia que hace 40 años, pero cambiando dos detalles.

Existe un peligro muy grande a la hora de hablar de la nueva película de Star Wars: está incompleta. Creo que es muy complicado concebir cada película por separado, teniendo en cuenta que hay muchísimos elementos que apenas se han planteado y que esperan su desarrollo en las próximas entregas. Así pues, muchas de las cosas que comentaré nacen de las impresiones que vemos en esta película, una perspectiva que puede cambiar enormemente con los Episodios VIII y IX. A fin de cuentas... ¿la idea que tenemos de Darth Vader es la misma al final de "Una Nueva Esperanza" que cuando vemos "El Retorno del Jedi"? El personaje ha evolucionado una barbaridad, pero eso no se sabía en 1977.


La Star Wars del s.XXI

Star Wars: El Despertar de la Fuerza es una película que repite la misma estructura que Una Nueva Esperanza de la misma forma que Star Trek: En la Oscuridad repetía la estructura de La Ira de Khan. Es la marca de Abrams: la reinterpretación, algo que se ha dedicado a hacer sistemáticamente en el cine, apropiándose de ideas y conceptos de los demás y adaptándolas a las nuevas modas. Si vamos al núcleo de su éxito, vemos que no tiene absolutamente nada que ver con su trabajo, sino con el material original en el que se basa. Es como decir que una revisión de Romeo y Julieta es buena por su nueva ambientación durante la Guerra Civil Española (por poner un supón) y no por el texto original de Shakespeare.

Así, tenemos a una joven, Rey, en un planeta desértico que sueña con salir de ahí, pero que está atada sentimentalmente a ese lugar. Tenemos a un rebelde que usa un androide para guardar información vital. Tenemos un nuevo Imperio. Tenemos a un enemigo enmascarado. Tenemos al Halcón Milenario. Tenemos una nueva Mos Eisley. Tenemos una nueva Estrella de la Muerte. Tenemos el fin de la República. Tenemos un rescate dentro de la nueva Estrella de la Muerte. Tenemos un mentor que muere al final de la película. Y tenemos una batalla de naves y un duelo de sables láser. La estructura de ambas películas es tremendamente similar y no creo que haya nadie que crea que ha sido casualidad.

Star Wars: El Despertar de la Fuerza tiene muchos aciertos en su puesta en escena. Visualmente es bella y hay que aplaudir a Abrams por haber optado por usar efectos especiales más tradicionales. La mezcla de digital y real acaba siempre por meterse dentro del Valle Misterioso y no hay más que ver películas como El Señor de los Anillos o los mismos Episodios I, II y III como para darse cuenta de lo mal que han envejecido los efectos digitales. Estamos ante una película que, visualmente, va a aguantar mucho mejor el paso del tiempo y que se siente más real.


La Star Wars del s.XXI

Hay que aplaudir al personaje de Rey. Rey es la inocencia personificada. Es una chica que ha crecido sola en un ambiente sumamente hostil, huérfana, prácticamente una esclava pero que ha conservado toda su inocencia y su pureza. Es buena, generosa y noble, pero no es una mojigata que se deja pisotear. Ha tenido que aprender a defenderse y es totalmente autosuficiente. Es ingeniosa, audaz, aventurera, inteligente... Es la heroína perfecta. De hecho, si la enmarcamos dentro de la saga, es todo lo que no era Anakin Skywalker. No tiene miedo y oscuridad en su corazón: las dificultades la han hecho más fuerte, pero no la han encanallado. Si la enmarcamos dentro de la misma película... es todo lo que Kylo Ren no es.

Han Solo es otro de los personajes que relucen dentro de la película. Harrison Ford toma el relevo de Sir Alec Guiness en Una Nueva Esperanza y es la voz de la experiencia, el guía de Star Wars: El Despertar de la Fuerza. Es el mismo sinvergüenza pirata y contrabandista de la primera película, pero también es un héroe legendario, un marido confuso y un padre destrozado. Es el guía de Rey, un mentor, el primero que le habla de La Fuerza, el primero que la quiere por lo que es y que es capaz de verla como una persona, no como un objeto. Se muestra ocurrente, divertido, tierno, vital... y viejo. Y al final pasa lo que tiene que pasar. Su muerte es una catarsis que es paralela al sacrificio de Obi-Wan, aunque en esta sea traicionado por su propio hijo.

Pero Star Wars: El Despertar de la Fuerza también tiene cosas bastante flojas y mejorables, que la alejan mucho de cualquiera de las tres películas de la trilogía original. Lo primero es el personaje de Finn, al que le falta muchísimo rodaje. Acaba resultando totalmente insulso y, realmente, no vale para nada. Al principio parece que su papel puede ser parecido al de Han Solo, pero acaba convirtiéndose en Jar Jar Binks. Bueno, reconozco que me he pasado, pero habéis pillado la idea. Realmente es el nuevo Chewbacca, aunque le entendamos cuando hable. Es el fiel compañero, el amigo que va a estar ahí siempre, el que se arriesga por los demás a pesar de no tener absolutamente nada que lo haga especial. Es un personaje que tiene que evolucionar en las siguientes películas, que debe crecer. Está enfocado al largo plazo.


La Star Wars del s.XXI

Otro de los elementos que menos me ha gustado es el paralelismo con Una Nueva Esperanza. La sensación de que ya hemos visto la película es constante a lo largo de todo el metraje. no estoy en contra de unas cuantas referencias, es lógico, y de hecho me gustaron algunas de las que me encontré, como cuando Finn descubre en el Halcón Milenario la esfera de entrenamiento de Luke y Obi-Wan. Lo malo es cuando estas referencias son cutres y salchicheras, como Maz Kanata (la rana naranja que renta la nueva Mos Eisley). En serio, ¿era necesario meter a este trasunto de Yoda? Un alien bajito, de color raro, con mil años de edad y que suelta principios filosóficos sobre la Fuerza.

En cuanto la trama es presentada, el espectador ya sabe exactamente lo que va a pasar a lo largo de todo su desarrollo. Y no por intuición o porque esté mal construida la historia, sino porque es capaz de establecer paralelismos con Una Nueva Esperanza. Ya hemos visto esta película, hace cuarenta años, y George Lucas lo hizo muchísimo mejor, sorprendiendo mucho más.  Pero repito, se trata de una película nexo, que intenta unir no sólo dos historias, sino dos generaciones. Sólo lamento que Abrams no haya tenido pelotas suficientes como para romper la baraja y ofrecer algo realmente nuevo.

Hablemos ahora de nuevo de la ofuscación tecnológica de la Base Starkiller, la nueva Estrella de la Muerte. George Lucas se tomó ciertas licencias científicas, introduciendo elementos sobrenaturales en su mundo. Hasta aquí, todo bien. El problema aparece cuando al director y a los guionistas se les va completamente la cabeza y piensan que todo vale en pro del espectáculo. No hablo de la posibilidad de destruir un planeta con un rayo láser o de convertir las entrañas de un planeta en un arma de destrucción masiva, sino de que hemos llegado a un momento en el que para intentar superar lo que se ha visto en la saga llegamos a la reducción al absurdo.


La Star Wars del s.XXI

Me explico. La Starkiller basa su funcionamiento absorbiendo estrellas y disparando rayos láser que atraviesan media galaxia en segundos. En primer lugar, hablemos de que un rayo láser va al 99,97% de la velocidad de luz ya de por sí y que no se puede hacer que vaya más rápido. Pero no nos metamos en este berenjenal, que puedo llegar a comprender que son cosas que no importan en Star Wars. Podríamos hablar del hecho de que cuando el planeta absorbe a su estrella, se ve un haz de energía que entra dentro de él. El calor de ese haz de energía sería suficiente para destruir el planeta entero y acabar con toda la vida de su superficie. Pero no nos quedemos aquí.

Resulta que la estrella desaparece. Sólo la energía necesaria para contener la energía de una estrella entera sería suficiente para disparar un pepino destructor de planetas. Pero no sólo eso: ¿sabéis lo que le ocurriría al Sistema Solar si el Sol desapareciera? Que todos los planetas que lo orbitan, de Mercurio a Plutón, se irían a tomar por saco. Se saldrían de órbita, ya que no habría gravedad que los mantuviera donde están. En segundos, la Starkiller estaría acabada por el cataclismo al perder el anclaje de su estrella. Pero no sólo contentos con eso, en cuanto se destruye la base, vuelve a aparecer la estrella como si nada hubiera pasado.

¡Pero qué importa todo esto! Lo importante es que había que hacer algo más grande e imponente que destruir un planeta de un disparo. Las jóvenes audiencias tenían que flipar y decir "¡qué fuerte, tío!".  Ahí está la pobreza de Star Wars: El Despertar de la Fuerza que, sintiéndose obligada a seguir la estructura de Una Nueva Esperanza, entra en una espiral de ridículo, en la ofuscación tecnológica. Si en Una Nueva Esperanza se destruía un planeta ahí al lado... destruyamos un sistema de planetas entero al otro lado de la galaxia. Idos a tomar por saco.


Kylo Ren: con la mano abierta y con anillos



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El personaje más ambiguo de toda la película es Kylo Ren. Tiene cosas buenas y cosas malas. Considero peligroso hablar de él, ya que es complicado hablar de un personaje inacabado, en plena transición. Empecemos por lo obvio: sus orígenes. Estaba claro que tenía que ser un Skywalker. De hecho (y os lo adelanto ahora) estoy convencido que Rey es hija de Luke Skywalker y que al final del Episodio VIII tendremos una revelación en plan "Rey, yo soy tu padre" por parte de Luke, en esa forma que tiene Abrams de contarnos lo mismo de siempre pero dándole la vuelta a todo. Esto es importante porque Rey y Kylo son personajes opuestos, caras de una misma moneda.

Kylo Ren me gusta porque es un sith diferente. Es un sith que de verdad da rienda suelta a sus pasiones. En parte, porque es un adolescente confuso, en parte porque es un sith que se deja llevar por sus emociones. Es pasional, impetuoso y lucha contra su lado luminoso. Es algo refrescante ver lo contrario a lo lógico. Sabemos lo que es resistirse al Lado Oscuro, pero no lo contrario. Está obsesionado con su abuelo, con superarle, por no cometer sus errores.

Pero no podemos obviar el hecho de que Anakin trascendió con la Fuerza y de que habría sido capaz de hablar con Kylo para decirle que el Lado Oscuro fue un error. Toda la confusión de Kylo y de por qué se mete en el Lado Oscuro es, a priori, un error, un contrasentido con el final de El Retorno del Jedi. Pero soy consciente de que aquí juegan intenciones que veremos en futuras películas y que es precipitado criticarlas ahora mismo. Me quedo con el hecho de que Kylo es un sith diferente, un mitómano de Darth Vader que lo intenta imitar en todo y que no le sale. Me gusta también que Abrams no haya caído en el error de Lucas y haya creado siths de palo.


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Todos recordamos lo insulso que era Darth Maul, lo pobre que resultó el Conde Dooku... Abrams ha querido crear un villano para las tres películas, un malo con recorrido, con personalidad. He oído decir mucho que Kylo Ren es todo lo que no fue Anakin en la nueva trilogía, pero yo creo que es todo lo que Darth Maul y Darth Tyranus no fueron: un antagonista a la altura. Mi mayor temor es que se intente jugar con el concepto de redención o de manipulación de lo que es caer en el Lado Oscuro de la Fuerza, sustituyendo los principios absolutos de Bien y Mal del universo Star Wars.

Pero por otro lado... Menuda hostia que tienes, Kylo Ren. En primer lugar, creo que el actor no es el más apropiado. Como dijo mi novia después de ver la película: este se metió a sith porque se metían con él en la escuela de Jedis. Y es que tiene razón. La sensación que se te queda en la película es que un pringao de los gordos. Cierto que no deja de ser un padawan, un aprendiz del Lado Oscuro, pero es que tenemos a un Skywalker poderosísimo en la Fuerza, entrenado por Luke y por Snoke (que me aspen si no es un miembro de la raza sith del planeta Korriban)  que es vapuleado por una chica que acaba de despertar a La Fuerza.

Temo que hagan muchas cosas con el personaje. Tengo miedo que después de la paliza que le mete Reyn decida embutirse en la armadura de Darth Vader para parecerse más a su abuelo. Tengo miedo de que esa ira que tiene dentro se contenga cuando madure como sith y le reste parte de su atractivo. Es un personaje despreciado por sus propios compañeros dentro de la Primera Orden, que sólo consigue el respeto de los inferiores. Es un personaje que sin máscara... es un pringao. Uno muy gordo.

Lo dicho, que despierta en mi mucha ambigüedad. Por un lado me gusta su lado pasional, pero le pasa lo mismo que a Finn, que le falta mucho desarrollo. Star Wars: El Despertar de la Fuerza es la película de Rey, y eso se nota demasiado. No es un buen villano para esta primera parte, pero le falta definirse en las siguientes películas y que se convierta en un enemigo a la altura de Rey. Será muy interesante de ver, ya que no tendremos a ningún Jedi o Sith experimentados, sino a dos primos (que sí, que son primos) novatos en el uso de la Fuerza.


La Star Wars del s.XXI

Sólo quedaría ver cuál es el papel de Snoke en todo esto. Este nuevo Emperador es el villano sacado de la manga por Abrams para explicar el nacimiento de la Primera Orden. Uno pensaría que después de El Retorno del Jedi habían ganado los buenos, pero nos encontramos una nueva resistencia, una nueva República que no la apoya demasiado a pesar de que le deben su existencia (recordemos que Palpatine disuelve el Senado) y un nuevo Imperio, heredero del de Palpatine. Snoke parece alguien versado en los caminos de El Lado Oscuro, algo inexplicable si atendemos a lo visto en películas anteriores. Podría ser un miembro de la raza sith, oriundos de Korriban, una raza poderosa en el lado oscuro y que acabó dando su nombre a todos los que se oponían al camino jedi. No tendría sentido que fuera un poderoso caballero sith, un maestro, ya que uno cabría preguntarse qué estaba haciendo en las películas anteriores.

Lo dicho antes. El Despertar de la Fuerza es una película de Star Wars que es complicado de criticar, ya que es una primera parte. Hablar de los personajes es precipitado, ya que todos ellos han sido presentados y hay que ver su evolución. Comportamientos y frases de esta primera película pueden tener explicación en las subsiguientes, así que no se pueden hacer juicios precipitados. Lo que sí puedo decir es que no he tenido la sensación de ver una película de Star Wars por un lado, mientras que por el otro he tenido la sensación de ver la Una Nueva Esperanza de un futuro paralelo. Repite demasiados esquemas, no es atrevida en su propuesta, se olvida de dónde viene y asume el ruido y efecto especial que le gusta a la nueva generación de espectadores. Sin embargo, es entretenida, se deja ver, supera ampliamente a la segunda trilogía de Lucas y deja planteadas varias tramas y presenta varios personajes muy interesantes.

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