01 agosto 2016

Poker de Jokers

El personaje del Joker siempre me ha fascinado. La figura de los antagonistas es siempre más atractiva y definitoria que la de los héroes. De hecho, podemos medir la valía de un héroe en función de los obstáculos que debe superar, los enemigos que se le enfrentan. Los héroes se definen por su contrario, no por sí mismos. En el caso de Batman, mucho más.


Poker de Jokers - El Joker

Si hay algo que caracteriza a Batman es su humanidad. No tiene superpoderes como el resto de sus compañeros de La Liga de la Justicia o que la mayoría de superhéroes más famosos del Universo de Marvel. Es un hombre entrenado físicamente hasta el límite, un verdadero genio de la tecnología y un maestro estratega, pero siempre ha sido humano. Por lo tanto, la enorme mayoría de sus adversarios también lo son. Lo grande de Batman es que sus malvados, para destacar, no tienen poderes (salvo excepciones), sino que poseen comportamientos y personalidades totalmente arrolladoras. La de Batman es, en última instancia, una historia de psiques humanas, de adentrarse en la mente de las personas, en sus obsesiones y sus locuras.

Los grandes argumentos de Batman se centran en temas como el desarrollo personal, la pérdida y la imposibilidad de superarla, la obsesión, la locura, la dependencia… Curiosamente, todas estas carencias y conflictos no se dan únicamente en sus adversarios, sino en el propio Batman. Si analizamos a fondo la conducta del Murciélago nos damos cuenta de que se trata de un hombre profundamente transtornado, con una dependencia patológica de la máscara y la libertad que le concede; es violento, salvaje, que usa su moralidad para justificar sus acciones, sin importar que estas transcurran al margen de la Ley. No busca justicia, busca venganza: una que nunca llegará.

Y ahí tenemos al Joker, su némesis, un personaje que no es sino un reflejo oscuro (aún más) que el de Batman. La tensión que se siente entre ambos personajes va más allá del hecho de que el Joker es un homicida, un terrorista y un personaje incontrolable y caótico. Todos sabemos que Batman está a un paso de convertirse en otro Joker. Son caras de una misma moneda. Si Batman es reticente a matar (especialmente al Joker) es porque sabe que cada muerte lo acerca un poco más al payaso. Y si el Joker es tan buen villano es porque sabe cómo piensa Batman, es capaz de meterse en su piel y herirle en lo más profundo de su ser. Son más que amigos, más que hermanos. Y eso es terrorífico.

El Joker ha tenido muchas representaciones y matices a lo largo de su vida. No hablamos únicamente de la versión light y descafeinada de la serie de televisión de los años 60 (que ojo, tiene un encanto especial), sino dentro de la oscuridad inherente al personaje. A veces es más humorístico, otras veces más psicópata, juguetón, trágico, lógico, impulsivo… En cualquier caso, todo ha servido para alimentar su naturaleza caótica. Cada representación ha reflejado una faceta de este personaje diferente y cada actor que lo ha encarnado ha dejado algo de sí  mismo en el Joker. O, según algunos, a cada actor que lo ha representado, el Joker le ha arrebatado algo.

El Joker Alegre - César Romero


Poker de Jokers - Joker César Romero

César Romero fue el encargado de representar al Joker en la serie de televisión de los años 60. Algunos reniegan de esta fase de la vida de Batman en la que se convirtió en una figura familiar. Era un show infantil en una época en la que había mucha más inocencia. Las tramas eran sencillas y seguían la estructura de los cortometrajes que se proyectaban en los cines durante la década de los 30 y 40, inspirados especialmente en los de Superman, herederos de las radionovelas. Estos cortos duraban apenas unos minutos y siempre acababan en un momento crítico (cliffhanger que se llama), haciendo que la gente esperara con impaciencia el siguiente capítulo. Todos los capítulos de la serie de Batman estaban divididos en dos partes, una primera de planteamiento, acabando el capítulo en una trampa mortal y aparentemente infalible, y al día siguiente (a la misma bat-hora, en el mismo bat-canal) veíamos como Batman y Robin se escapaban en el último momento y capturaban a los malos.

En esta tesitura tenemos a uno de los grandes galanes del cine clásico en blanco y negro: César Romero. Un actor imponente y una de las grandes estrellas de Hollywood, siempre presente en la vida social de la capital estadounidense del cine. Un actor veterano de sobrada valía que divide su tiempo entre el cine y la televisión y que vio en la serie de Batman uno de los papeles más reconocidos de su carrera.

El Joker de Romero es el Joker más divertido de todos. Por motivos obvios no se podía reflejar la oscuridad más perturbadora del personaje, así que se centraron en su sentido del humor, en sus trampas locas inspiradas en las bromas de toda la vida. Es un Joker que disfruta haciendo maldades, más travieso que diabólico, que coge rabietas infantiles cuando algo de sus planes se tuerce. César Romero tuvo el complicado trabajo de reinventar al Joker para un público infantil y lo hizo de la mejor forma posible: centrándose en la faceta más inocente del personaje.

El Joker Psicópata - Heagh Ledger


Poker de Jokers - Joker Ledger

Mucha gente considera que el Joker de Heagh Ledger en El Caballero Oscuro es el mejor Joker jamás recreado. Yo no lo creo. No estoy diciendo que sea malo, pero sí que en comparación con otros actores no queda primero. Con esto sólo quiero poner de manifiesto que el Joker es un personaje que siempre ha estado bajo la sombra de preocupación de los directores que tenían que trabajar con él y que, por lo tanto, se preocupaban por escoger a actores excepcionales para interpretarlo. El Joker de Legder es magnífico, pero los otros (de los que hablaremos más adelante), son, sencillamente, mejores.

La trilogía de Nolan arrancó a Batman de las páginas de los cómics para meterlo de lleno en el “mundo real”. Con sus licencias (no deja de ser una película), el Batman de Nolan es un Batman real, que podría existir en nuestro mundo y, por lo tanto, sus villanos deben adecuarse a esta visión del personaje. El Joker de Ledger es un personaje oscuro que bebe de diferentes fuentes, pero que al final saca a relucir su faceta más psicópata.

Debido a que se trata únicamente de una película, El Caballero Oscuro no puede mostrar esa relación tan peculiar entre Batman y el Joker, no es capaz de crear esa sintonía entre ambos personajes. Sí, intuimos cierta intimidad y el Joker pone a Batman a su mismo nivel, tratándolo como a un igual mientras el resto del mundo está, obviamente, en un plano inferior, pero es incapaz de transmitir esa sensación de hermanamiento. Repetimos, es por cuestión de tiempo, de desarrollo de personajes: en una única película es imposible.

Ledger consigue fusionar de forma bastante acertada la parte humorística y la parte sádica del personaje. El Joker hace sus fechorías y es impresionante cómo es capaz de convertir un atentado terrorista (el del hospital) en una secuencia de humor. Cuando uno se entera que fue “morcilla”, una escena improvisada ante un fallo en la detonación de unos explosivos, no podemos hacer otra cosa que asombrarnos ante la actuación de Ledger, que reacciona sin salirse del papel y consigue la que es, sin ninguna duda, la reacción más “jokeriana” de todo el largometraje. No podemos olvidar tampoco la escena del lápiz.




En Arkham Asylum se nos cuenta que el Joker se reinventa constantemente y por eso nunca tiene una personalidad definida. Este rasgo lo adopta Ledger varias veces a lo largo de El Caballero Oscuro, en las explicaciones sobre sus cicatrices. Es uno de esos guiños que dan fuerza y carácter al personaje, al basarse en el espléndido guión de Morrison. El Joker busca constantemente reinventarse, en explicarse a sí mismo, lo que no es otra cosa que un reflejo de su personalidad caótica.

El Joker de Ledger tiene un poco de sentido del humor, pero no llega a disfrutar realmente con lo que hace. Sí, se ríe, y hay un par de escenas en la que se carcajea de forma hilarante, pero no dejamos de ver que es una postura algo forzada. Es una criatura del Caos: cambiante, imprevisible, un terrorista de los tiempos modernos, esos que son capaces de poner en jaque a un continente entero con atentados suicidas en una ciudad. Usa el terror en su beneficio y es violento, cruel. Se siente un ser superior y desprecia a todo el mundo salvo a él mismo.

Es, como hemos comentado antes, el Joker más real, más serio. No conocemos realmente sus motivaciones, pero lo que si deja traslucir es que lo que hace, lo hace por trabajo, no por placer. Es violento, inesperado y maquinador, pero no es divertido. Sus carcajadas son medidas, no fruto de la locura. No se ríe, dice “Jajajajaja”, como diría el maestro Pratchett.

El Joker Caótico - Jack Nicholson


Poker de Jokers - Joker Nicholson

Las dos películas de Tim Burton de Batman fueron el comienzo del cine de superhéroes moderno, si exceptuamos el Superman de Christopher Reeve, que fue una adaptación que careció de seguimiento. La recreación de Gotham es soberbia y no podemos olvidar el elenco de actores que participaron en Batman y Batman Vuelve: la mejor Catwoman (Michelle Pfeiffer), al magistral Pingüino (Danny DeVito) y, por supuesto, no podemos deja de lado al inmenso, al titánico, al inigualable Jack Nicholson como Jocker.

Tim Burton hizo la mejor elección posible. Jack Nicholson siempre ha sido un actor histriónico, con tendencia a sobreactuar. Necesita un buen director a su lado para contenerle pero, aún así, sus grandes papeles siempre han venido por parte de personajes en el límite de la cordura o en proceso de enloquecer. El Joker le encajaba como anillo al dedo, ya que podía dar rienda suelta a la exageración y al exceso. Tim Burton le dio cierta libertad y confió, por otro lado, en la enorme experiencia y buen hacer del actor, que supo crear una versión del Joker brillante.

El Joker de Nicholson conjuga como nadie en el cine las diferentes facetas del personaje. Es el único Joker, además, del que se nos cuenta su pasado, con lo que podemos ver la evolución del personaje, que pasa de ser un asesino de la mafia al que todos temen al psicópata desquiciado después de caer en unos productos químicos, haciendo un guiño a la historia de Capucha Roja.



En cualquier caso, el Joker de Nicholson es aún más imprevisible que el de Ledger. Tan pronto se está riendo como descerrajando a un secuaz suyo de un disparo (Bob, tu arma), usa elementos de broma en sus crímenes, como sus secuaces payasos, las cajas de regalos, globos, las dentaduras postizas y el detallazo final del saco de la risa. Se ríe de verdad, se lo pasa bien, pero en cualquier momento puede saltar y cometer un acto violento. Jack Napier, el nombre real del Joker en la película, era un hombre violento, sin escrúpulos y ambicioso, elementos que aún perduran en su transformación a Joker.

Jack Nicholson, sencillamente, borda al personaje, ya que es capaz de coger todos estos elementos y hacer que conjuguen perfectamente. Tiene más toques de humor surrealista, más cambios de personalidad, es un Joker con más facetas e inestable. Y hace todo esto sin renunciar a su crueldad, su falta absoluta de respeto por la vida humana. Tiene momentos de bufón alegre y los combina con arranques de furia para volver de inmediato a la chanza. Y puede que sus mejores momentos sean cuando se le ve en la intimidad, sin relacionarse con nadie más, cuando no es necesario interpretar ningún tipo de papel y entonces vemos que la locura y esa forma de ser que tiene es la verdadera, que no es ninguna pose.

La Risa del Joker - Mark Hamill


Poker de Jokers - Joker Mark Hamill

Es sorprendente ver cómo Mark Hamill ha sabido llevar el hecho de interpretar a Luke Skywalker en Star Wars. Aceptó la que se le vino encima al encarnar todo el fenómeno Star Wars en su persona y siempre se ha sentido sinceramente agradecido por la fama y cariño que le ha proporcionado el personaje durante su vida. Igualmente inteligente fue a la hora de saber reconducir su carrera.

Luke Skywalker es un papel que es capaz de eclipsar a todos los demás en la vida de un actor. Vemos a Hamill y seguimos asociándolo a ese muchacho que quería salir de Tattoine y vivir grandes aventuras. Así que, en medio de la década de los noventa, con el Retorno del Jedi todavía fresca en la memoria colectiva y habiendo interpretado desde entonces apenas un par de papeles menores, se le planta por delante un papel totalmente diferente, un papel en el que no tiene que mostrar su rostro y puede dejar que sea su voz la que de vida a los personajes: Mark Hamill se encuentra al Joker.



Y es maravilloso descubrir que Mark Hamill era mucho más que Luke Skywalker y que, sobre todo, es un buen actor. Amparado en su voz, ha interpretado durante años al enemigo más letal de Batman en las adaptaciones de dibujos animados y en los videojuegos. Ahora toca recordar que la serie animada de Batman de los 90 está considerada la mejor adaptación del personaje y su mundo, capaz de recoger toda la profundidad del personaje, incluso de inventar y mejorar elementos existentes que se han acabado por convertir en canon. Hablamos, por supuesto, de Harley Queen o de la reinvención de Freeze, proporcionándole un trasfondo serio.

Pero volvamos al Joker de Hamill y reduzcámoslo a su mínima expresión: la risa. El Joker de Hamill es pavoroso y es increíble la capacidad que tiene para comunicar únicamente a través de la carcajada. Hamill se adapta de maravilla a lo que le demanda el papel que, al tener su origen en una serie de televisión, es mucho más extenso y variado. El Joker no es igual en todos los capítulos en los que aparece y Hamill se amolda a lo que demande el personaje en cada momento.

A pesar de tratarse de una serie de dibujos animados, el tono oscuro de Batman no se abandonó, aunque sí se dulcificó un poco. Esto le permite a Hamill crear a un Joker más adulto que el de Romero, con más claroscuros y matices. No es sólo un bufón, sino que se puede permitir cometer crímenes de más envergadura.

La animación de Batman ha vivido en los últimos años una resurrección con las adaptaciones de las novelas gráficas más importantes del personaje. La última de ellas, la Broma Asesina, es directamente una producción para adultos y ahí Mark Hamill no se corta un pelo en ofrecer una interpretación siniestra, malévola, oscura. El Joker es un payaso diabólico, un ser de pura maldad que se regodea en su sadismo y que lo hace sin abandonar la carcajada.



Hamill se ha adaptado a todos los registros que se le han demandado a lo largo de estos años. A veces tenía que ser un Joker más ligero, otras veces más oscuro, a veces la interpretación era de un capítulo, otras veces de un videojuego como Arkham Asylum, con más diálogo. Ha sabido responder en todas las situaciones y, en conjunto, podemos decir que tenemos al mejor Joker de todos.

Y, repetimos, independientemente de lo que marque el guión, de la calidad de la historia que haya en el capítulo de esa semana o en la nueva película, el rasgo más sobresaliente de Mark Hamill es esa capacidad para modular su risa para crear el ambiente apropiado en cada momento. A veces divertido, otras amenazador, burlón o despreciativo. Una risa que abarca a todas las vocales, que llena su ser y abarca toda la escena. Cuando Hamill se ríe, contienes la respiración, ya que es la carcajada del mismo demonio la que se oye. Y, al oírle, disfruta con su trabajo.

4 comentarios:

  1. Hi!

    Yo me quedaría, a falta de ver a Leto, con Nicholson. El de Ledger si bien tiene buenos momentos no es el Joker que me imagino en los cómics no sé, la tontería de la escena de los barcos ¿En serio los delicuentes se dejarían volar por los aires por los habitantes y viceversa? Me pareció un poco... cursi.

    Saludos :)

    PD. El mejor Joker, el de Alan Moore en la Broma Asesina :)

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    1. Pues te recomiendo que te veas La Broma Asesina (si no lo has hecho ya). Mark Hamill hace un papel impresionante.

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    2. Pues mañana mismo la busco :)

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  2. Una entrada sencillamente BRUTAL! buenísima. He disfrutado como un enano leyendo. Prsonalmente me quedo con el Batman de Lethger, pero quizá lo más interesante de este personaje, cuando es adaptado al cine o televisión, es que hay que reinventarlo cada vez, pues esa personalidad tan marcada que presenta se relaciona con el actor hasta el punto que sin éste es inconcebible.

    Un saludo.

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